sábado, 14 de enero de 2017

Encuentro con una plegable

No, no, no soy la persona que va en bicicleta a lo lejos, la foto la saqué desde la bicicleta, o sea que la bicicleta no sale. Bueno, ustedes dirán: y esta imagen que tiene que ver con la bicicleta plegable?


Cuando probé por primera vez la bicicleta plegable no era mía, era prestada. Se suponía que yo tenía que acompañar a mi marido en la Maratón de Buenos Aires durante unos siete kilómetros. Me subí a la bicicleta para probarla el día anterior. Yo dije: esta bicicleta no la voy a poder manejar, cuando me encuentre con el primer lomo de burro voy a salir volando y con esas ruedas finitas me voy a caer en la primera curva. Y dije: nunca voy a usar esta bicicleta. Al día siguiente, cuando partió la maratón, me dije que era una pena desperdiciar el día de sol, así que decidí seguir a los corredores en la bicicleta endeble... llegué hasta el Obelisco. Luego bajé por Corrientes, até la bicicleta en la puerta de un café en Puerto Madero, me tomé un desayuno y seguí hasta el km 35. Cuando terminó la Maratón yo había andado 20 kilómetros. 






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